Cómo describir mi perfil laboral (para presentar en un CV o carta de presentación)

Cómo describir mi perfil laboral

Vivimos en el mundo de los perfiles. Algo que trasciende el propio mundo profesional, ya que hasta para seleccionar estudiantes de másters, por ejemplo, se habla de perfiles interesantes o asiduos. Y, cuando algo social y profesionalmente está tan interiorizado, debemos alinearnos, y precisamente y este tema, esa alineación o conocimiento, es algo a lo que no todos estamos acostumbrados.

Si desde este artículo te preguntamos cuál es tu perfil profesional, seguramente algo puedas responder, pero también, seguramente, no des en el clavo en su totalidad.

Escoger las palabras adecuadas. No quedarse cortos ni excederse. Ni redactar un texto escueto ni adornarlo demasiado con palabras vacías. Así es como, en pocas palabras, debemos presentarnos como profesionales. Porque tarde o temprano, todos tendremos que pasar por ese engorroso proceso del que nunca —o casi nunca— acabamos al 100 % satisfechos. Y no es para menos porque un simple conjunto de frases son la que pueden determinar nuestro futuro. Definimos un perfil profesional como un breve resumen de las habilidades, puntos fuertes y experiencias clave de un individuo.

Al final, es una especie de párrafo que te “vende” como el candidato ideal para desempeñar un cargo determinado. No debemos confundirlo con el currículum vitae (conjunto de experiencias de un sujeto, entre ellas las laborales, las educacionales y las vivenciales), si bien es cierto que es una parte del mismo. Normalmente, suele ser la introducción. Si su objetivo es captar la atención y resumir lo más destacado del documento, podría perder fuerza al situarlo en otro lugar.

Se puede añadir que en muchos casos, perfil profesional se acompaña de objetivo profesional, puesto que una cosa lleva a la otra: ofrezco esto (perfil profesional), y por ende, puedo y quiero desarrollar estas funciones o este puesto (objetivo profesional).

Cómo describir mi perfil laboral, pasos a seguir

Empecemos por los errores más comunes. Aquello que no debemos hacer y que es importante tener en cuenta:

  1. Cometer errores ortográficos y de gramática. Por más que nuestro perfil no tenga que ver con el área lingüística, jamás nos podemos permitir cometer faltas. Hacerlo da muy mala imagen, denota falta de atención y cuidado al redactar. A veces, si son graves, también revela una carencia cultural.
  2. Incluir información prescindible. Si hay algo que no se nos puede ni siquiera pasar por la mente es inflar el párrafo con información que no interesa a nadie más que a nosotros mismos. La idea es cubrir necesidades que puedan tener las empresas, no impresionarles con nuestras aficiones.
  1. Apoyarse en un vocabulario estándar. Hay expresiones o construcciones que están demasiado vistas. Al igual que hay adjetivos que, en lugar de sumar, restan. Nos referimos a los siguientes: creativo, apasionado, entusiasta, estratégico… Con hacer una simple búsqueda en internet introduciendo “cómo escribir mi perfil profesional” encontraremos un montón de propuestas. Está bien rescatarlas precisamente para saber qué no escribir. Evitar lo banal siempre es un buen consejo.
  1. Obviar objetivos conseguidos en anteriores puestos de trabajo. En caso de que estemos buscando perfeccionar nuestro perfil, deberemos tener muy en cuenta que, además de enumerar las tareas, es importante resaltar qué objetivo perseguía esa acción y si lo cumplió.

Una vez repasados estos 4 puntos, es momento de hablar de todo aquello que sí es importante hacer a la hora de ponernos a redactar nuestro perfil profesional. Limitar la extensión a un máximo de 500 caracteres nos ayudará a tener que hacer una criba muy estricta, lo que a su vez nos llevará a hablar de la información más relevante. Un truco para ello es intuir qué tipo de perfil va a leer nuestras palabras, para poder modular el mensaje.

Si, además, ejemplificamos nuestras habilidades con casos reales, conseguiremos destacar entre los cientos o miles de textos que leen los profesionales del Departamento de Recursos Humanos. Otro consejo, aunque parezca básico, es que hablemos de nosotros en primera persona. No tiene ningún sentido que hablemos en tercera persona si estamos hablando de quienes somos. Y, para enfatizar algunas capacidades o aptitudes, podemos ponerlas en negrita.

También, los expertos ven pertinente hacer revisiones periódicas, sobre todo de las perspectivas e intereses personales debido a que el mundo avanza, las empresas evolucionan y nuestra propuesta de valor puede quedar obsoleta. Por último, utilizar un tono con un toque gracioso puede hacer que conectemos con el reclutador. Ahora bien, si consideramos que no es parte de nuestro carácter, será mejor no hacer uso de él ya que se puede ver demasiado forzado. Abusar del humor también puede repercutir sobre nuestra imagen así que, ante todo, mesura.

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