Las ventajas del teletrabajo, la opción que llegó para quedarse

ventajas del teletrabajo

Hace unos años no se hablaba de las ventajas del teletrabajo, la opción del teletrabajo parecía estar reservada a freelances, algunos puestos muy concretos de empresas creativas o profesionales a los que casi se tachaba de excéntricos. De hecho, no eran pocos los que imaginaban el trabajo desde casa como una manera de pasarse el día en pijama y alternar las distracciones con las obligaciones. Nada más lejos de la realidad.  

La pandemia de la Covid-19 ha supuesto un cambio radical en esta concepción y son muchas las personas que llevan más de un año trabajando de manera eficiente desde casa. No es un cambio fácil, y sin una circunstancia tan excepcional seguramente no se habría producido de manera masiva. Pero ahora, con un tiempo más que suficiente para hacer balance, sus ventajas hacen pensar que ha llegado para quedarse. Probablemente no como opción única, pero seguro que sí al menos algunos días por semana para quienes así lo decidan.  

Y es que el teletrabajo aporta una serie de beneficios que muchos empleados querrán seguir disfrutando a partir de ahora. Y para las empresas también comporta una serie de cambios muy interesantes.  

Libertad y flexibilidad  

La primera gran ventaja del teletrabajo para los empleados es que les permite una mayor libertad, más posibilidades de flexibilizar el horario en buena parte de los casos y, como consecuencia, facilita la conciliación entre la vida laboral y familiar. Se trata, como se ha podido comprobar a lo largo de estos meses, de una libertad responsable: el trabajo se realiza de manera satisfactoria, pero con la posibilidad de adaptarse a las necesidades de cada profesional.  

Contar con esta libertad por parte de la empresa tiene un efecto añadido: aumenta la confianza por parte del trabajador y aumenta su satisfacción con el puesto de trabajo.  

Ahorro de tiempo y dinero 

El teletrabajo permite ahorrar el coste en tiempo y dinero que suponen los desplazamientos de ida y vuelta al lugar de trabajo. Evitar un buen número de horas semanales en el coche o combinando itinerarios en transporte público también reduce el estrés y el cansancio acumulado, con lo que se puede rendir mejor.  

Trabajar en remoto permite también preparar cafés, snacks y comida en la propia casa, y reduce la necesidad de invertir en vestuario más formal para acudir a la oficina. La suma global al cabo del año puede suponer una cantidad económica importante.  

Deslocalización 

Si hasta ahora la distancia al lugar de trabajo era un aspecto fundamental a la hora de elegir dónde vivir, el teletrabajo continuado o de algunos días a la semana permite replantearse esa decisión. Ya no hace falta vivir en el centro de la ciudad o a escasos minutos de una parada de metro. Si no se necesita realizar ese trayecto dos veces al día se puede optar por barrios más alejados, por municipios más pequeños o incluso por pequeñas poblaciones rurales -siempre que cuenten con una buena instalación de internet- que se adecúen más al ritmo y calidad de vida que desee cada persona.  

Silencio elegido 

Trabajar en una oficina requiere un extra de concentración: conversaciones cruzadas, teléfonos que suenan y el ruido constante suponen una fuente de distracción de la que es difícil escapar. Trabajar desde casa, en cambio, permite elegir momentos de silencio absoluto en los que poder centrarse, focalizar todo el pensamiento en la tarea que se debe realizar y aumentar la productividad en ese tiempo.  

Espacio de trabajo personalizado 

En el teletrabajo cada empleado elige cómo diseñar su puesto de trabajo, dentro de las posibilidades que permita su vivienda. Tener más o menos luz natural, poner música en algunos momentos, tenerlo todo pulcramente ordenado o vivir en un caos de papeles son decisiones individuales por las que ningún compañero podrá protestar.  

Productividad al alza 

Ya hace varios años que diversos estudios analizan los cambios en la productividad por parte de los empleados que trabajan en remoto. Se trata de análisis realizados antes del confinamiento y, por tanto, no incluyen el estrés derivado de ese momento concreto. Pero los resultados son claros. Una investigación de Stanford University, por ejemplo, afirma que la productividad de los teletrabajadores es un 13% más alta que la de quienes trabajan en la oficina.  

Ventajas para las empresas 

Desde el punto de vista empresarial el teletrabajo también supone un cambio con aspectos positivos. De entrada, una menor presencia simultánea de empleados en las oficinas permite optar por espacios más pequeños y, en cualquier caso, supone un ahorro en mantenimiento, limpieza o actualización del mobiliario, entre otros.  

Las cifras indican que el teletrabajo reduce las bajas laborales y amplía las posibilidades en los procesos de selección de personal, porque el factor de cercanía a la sede de la empresa deja de ser imprescindible. Este aspecto facilita además una mayor diversidad entre la plantilla, porque trabajadores de áreas más distantes o incluso de otros países, o personas con alguna discapacidad que podría impedirles desplazarse a diario a una oficina pueden formar parte de la empresa sin complicaciones.  

La mayor productividad apuntada más arriba tiene también, evidentemente, efectos muy beneficiosos para las empresas. Además, el aumento de la flexibilidad en la distribución del horario aumenta la lealtad de los trabajadores y la retención del talento.  

Los mayores retos 

Las ventajas del teletrabajo son muchas, a su vez, algunos posibles efectos negativos. La sensación de soledad y la dificultad de desconectar del trabajo son los factores más destacados, según una gran encuesta internacional. Por eso el teletrabajo debe contar con medidas de apoyo por parte de las empresas, que deben poder detectar si existe algún riesgo para la salud mental y actuar para evitarlo.  

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