Por qué introducir la metodología Agile en tu empresa

metodologia agile

Allá por el principio del siglo XXI, cuando se empezaba a especular sobre la necesidad de trabajar bajo procesos menos estáticos para conseguir mejorar resultados, nacía la metodología Agile

El nacimiento de la metodología Agile

Diecisiete especialistas en desarrollo de software, que ocupaban el cargo de CEO o project management , se reunieron en Snowbird (Utah, EEUU) e iniciaron un interesante debate en que pusieron en común las mejores prácticas de cada compañía en la gestión de proyectos.  

La aparición de esta nueva metodología suponía un hecho histórico, en tanto que revolucionaba por completo los métodos tradicionales y la forma en la que, hasta la fecha, se trabajaba en las empresas. Pasábamos de un pensamiento donde se tenían en cuenta las horas de trabajo de los empleados para valorar así su productividad —y, en consecuencia, su remuneración— a priorizar la agilidad y la flexibilidad en el desarrollo de proyectos, adaptándose siempre a las necesidades del cliente y enfocándose en los resultados.

A día de hoy, el método Agile, es un modelo estándar en múltiples empresas internacionales debido a sus grandes beneficios. Y no solo en el terreno más “tecnológico”, que es precisamente donde surgió, sino que ahora mismo es aplicable a cada departamento, por pequeño que sea. El sistema se basa en 4 pilares fundamentales: valorar a los miembros del equipo y las relaciones sociales por encima de los procesos y las herramientas, dar prioridad al producto, colaborar con el cliente y mantener una relación muy cercana, cara a cara  y colaborativa, y ser flexible para nunca aferrarse al plan establecido.

Ventajas

Entre sus principales ventajas se encuentra la versatilidad, pues al ajustarse al 100% a las necesidades del cliente, los objetivos reales van cambiando; mayor compromiso entre trabajadores porque se crea un clima de cooperación; rapidez en las entregas siendo continuas y planificadas —con cierto margen—; y aumento de productividad respondiendo ágilmente ante cualquier alteración de las prioridades.

Valores de la metodología Agile

Pero hay que decir que los valores en los que se basa esta metodología beben del manifiesto Agile, firmado por el conjunto de desarrolladores de software anteriormente citados, donde se establecen 12 principios:

  1. Satisfacción del cliente. Entregar productos y contenido de valor para cubrir la necesidad del cliente.
  2. Escuchar los nuevos requisitos. Atender a todas las sugerencias que vayan surgiendo sobre la marcha, con el fin de mejorar.
  3. Entregas semanales. Si dividimos las entregas, minimizamos el riesgo de error al disponer de feedback.
  4. Medir el progreso. Existen indicadores que nos permiten evaluar, de forma objetiva, nuestro trabajo.
  5. Desarrollo sostenible. Garantizaremos continuidad en el proyecto.
  6. Trabajo cercano. Trabajar desde cualquier lugar con la mejor actitud.
  7. Conversación. Reunirse periódicamente, a ser posible personalmente, ayudará a que nuestro mensaje se comunique de la forma más eficaz posible.
  8. Motivación y confianza. El clima de trabajo en el cual se lleva a cabo el proyecto es primordial.
  9. Excelencia técnica y buen diseño. Presentar, sin excepción, trabajos de calidad.
  10. “Trocearemos” las tareas hasta que su nivel de complejidad sea el adecuado.
  11. Autogestión de los equipos. Descartaremos las jerarquías, al considerarlas nocivas para el bien común.
  12. Adaptación a las circunstancias cambiantes. Evitar la rigidez durante el proceso de un proyecto es vital ya que el contexto puede cambiar, al surgir cambios inesperados.

En Ecoembes creemos firmemente en que la gestión debe ser siempre mejor que ayer pero peor que mañana y, por eso incorporamos hace tiempo las bases de este tipo de metodologías. En concreto, utilizamos la metodología Lean Management -más específicamente la Kaizen- porque implementándola eliminamos los desperdicios de los sistemas productivos. Nosotros, en primer lugar, planeamos semanalmente el trabajo -con la ayuda de paneles- teniendo en cuenta la situación actual. De esta forma, todos podemos ver qué tareas tienen nuestros compañeros y, así, visualizar las cargas. Después, establecemos acciones, analizamos los resultados obtenidos y los contrastamos con nuestro punto de partida hasta que, finalmente, estandarizamos lo que ha funcionado en los procesos.

 

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