Gestión del cambio: la respuesta a los entornos VUCA

vuca

Puede que no lo sepamos, que nos pille por sorpresa o que ni tan siquiera nos lo hayamos planteado alguna vez, pero sí, vivimos en un entorno VUCA. Esta palabra, que a priori puede parecernos imposible de descifrar y entender, se refiere simplemente a la gestión del cambio organizacional, cambio constante: 

 Lo que es hoy, poco tiene que ver con el mañana y lo que parecía estable resulta que se verá condicionado por mil variables que no podemos controlar (pero sí, de alguna manera, anticipar).

¿Qué es el entorno VUCA?

VUCA es un acrónimo inglés compuesto por cuatro términos clave: 

  • Volatility (volatilidad)
  • Uncertainty (incertidumbre)
  • Complexity (complejidad)
  • Ambiguity (ambigüedad)

Pero vayamos por partes y desgranemos qué significado tiene exactamente cada palabra:

Volatilidad

Cuando hablamos de volatilidad nos referimos a la gran cantidad de cambios producidos y la velocidad a la que se suceden. Vivimos en un momento dinámico y voluble, donde todo es veloz y efímero, nada es permanente. La gestión del cambio consiste en entender este principio. Esto incluye las tendencias y preferencias de las personas, además de las tecnologías utilizadas, que son altamente cambiantes. Ésta debe ser rebatida con visión de futuro.

Incertidumbre

La incertidumbre hace alusión a la incapacidad para predecir las situaciones o el curso de los acontecimientos que se van dando. Y esto resulta en indecisiones, dudas e imprecisiones, de modo que el conocimiento parece siempre estar incompleto. No es tan fácil como antes trazar planes de cambio, definir próximos pasos o las fases de cambio y prever escenarios futuros teniendo como base acontecimientos pasados. En este caso, la podemos afrontar con entendimiento, conocimiento, empatía y un gran esfuerzo en el tratamiento de la información.

Complejidad

La complejidad alude a los problemas y conflictos que hay que resolver. A menudo nos encontramos ante una ausencia de conexión entre las causas y efectos y, de hecho, muchos factores, internos y externos, están fuera de nuestro control y pueden afectar a nuestro negocio. Es importante por lo tanto en estos casos aprender a lidiar con la no linealidad de las situaciones y afrontarlas adaptándonos. La neutralizamos actuando con claridad y sencillez en la ejecución, demostrando valentía para afrontar los nuevos desafíos para este nuevo modelo de gestión.

Ambigüedad

Y la ambigüedad tiene que ver con la falta de claridad sobre el significado de cualquier hecho. A veces no es tarea fácil comprender la naturaleza de los problemas que surgen y, sobretodo, entender que no existe una única solución. También está relacionada con la incapacidad para conceptualizar con precisión las posibles amenazas y oportunidades antes de que sea demasiado tarde. Por ello, la debemos superar con agilidad a la hora de reaccionar, escuchando y siendo humildes.

Los orígenes de VUCA comenzaron con la guerra fría 

De este modo se pretende definir el mundo actual. Sin embargo, VUCA comenzó a utilizarse en los años 90 de forma generalizada, cuando el ejército estadounidense lo empleó para describir la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad del mundo surgido tras el fin de la Guerra Fría. Más adelante, en concreto tras los ataques del 11S a las Torres Gemelas de Nueva York (EEUU) y la crisis económica que sacudió al mundo desde el 2008, el término se trasladó al entorno empresarial y de recursos humanos,  en tanto que las formas de proceder, trabajar y los retos a afrontar se vieron afectados por esa nueva coyuntura.

La gestión empresarial vista desde un enfoque VUCA

Las empresas están percibiendo, cada vez más, la importancia de mudar hacia un modelo de negocio más flexible, realizar cambios en la organización que sean capaces de adaptarse a los imprevistos, de forma simple y sin sembrar el caos, pero saliendo de la zona de confort. Ahora, las organizaciones necesitan entender bien el ambiente en que están actuando para tomar decisiones, resolver problemas, implementar cambios y planificar el futuro. Y es que factores como el desarrollo y la evolución de las tecnologías, las reformas normativas, las nuevas exigencias de los clientes o el aumento de competencia –y más compleja- tenemos que tenerlos muy presentes. Por eso, los líderes, especialmente, deben estar constantemente actualizando sus competencias para estar preparados ante cualquier contratiempo.

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