Aprendizaje basado en problemas para transformar la enseñanza 

aprendizaje basado en problemas

El sistema educativo actual parte del modelo establecido por la escuela prusiana en el SXVIII, en la época del despotismo ilustrado. Hablamos de un modelo que se ha mantenido vigente durante prácticamente tres siglos, en el que el profesor transmite el conocimiento a los alumnos, se realizan exámenes para evaluar su asimilación, pero queda poco espacio para la creatividad, el pensamiento crítico y el divergente. 

Desde el siglo XVIII el mundo ha cambiado radicalmente. Las tecnologías son un elemento completamente integrado en nuestras vidas, el entorno requiere de nosotros muchas más habilidades que el conocimiento teórico y en ese contexto es necesario que el proceso de enseñanza-aprendizaje se actualice. Ya no se trata solo de aprender, sino de saber cómo seguir aprendiendo a lo largo de la vida personal y profesional. 

En esta amplia visión de la formación y la educación juega un papel fundamental el aprendizaje basado en problemas (ABP, o PBL en sus siglas en inglés, de problem-based learning). Se trata de una metodología surgida en los años 60 en Norteamérica y que es cada vez más frecuente en todos los niveles educativos, desde las edades más tempranas al bachillerato y los grados universitarios, así como en la formación continua y especializada para profesionales. 

Aprendizaje basado en problemas

El aprendizaje basado en problemas nació en 1965 de la mano de John Evans, decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de McMaster, en Canadá. Evans quería que sus estudiantes abarcaran los diversos aspectos que influyen en la salud y la enfermedad (biología, medio ambiente, estilo de vida, etc.), y para ello cambió las grandes clases magistrales por pequeños grupos de estudiantes que investigaban justos a partir de supuestos reales. Se pasó de una enseñanza unidireccional, en la que los alumnos escuchaban la explicación de un profesor, a una situación en la que debían aportar su razonamiento crítico, reconocer sus lagunas de conocimiento e intentar solventarlas (de manera individual o con ayuda del resto de compañeros), y al mismo tiempo aprender a trabajar en equipo. El docente pasaba de ser el transmisor de conocimiento a un guía que acompañaba a los aprendices en este proceso. 

El aprendizaje basado en problemas se trata de una metodología activa de enseñanza-aprendizaje en la que los estudiantes abordan un problema y proponen una solución. Se parte, por tanto, del planteamiento de un problema específico y son los propios alumnos quienes deben detectar las necesidades para este caso concreto. A continuación, realizan una búsqueda de la información adecuada para, finalmente, poder resolverlo. El método ABP huye, por tanto, de la memorización de conceptos abstractos y apuesta por la capacidad de análisis y la comprensión real de lo que se investiga, descubre y aplica. 

El aprendizaje basado en problemas se centra así en el estudiante y no en el contenido en sí: lo más importante es que sea capaz de adquirir conocimientos, habilidades y actitudes que le faciliten enfrentarse a situaciones de la vida real y de su actividad profesional. 

Objetivos y beneficios del aprendizaje basado en problemas

El ABP tiene como objetivo que el estudiante aprenda y sepa manejar el conocimiento que ya tiene, reconocer el que le falta y buscarlo para ponerse al día; seleccionar qué es lo más relevante para un contexto concreto y alcanzar un nivel de comprensión adecuado para poder adaptarlo a todo tipo de situaciones o circunstancias. 

El estudiante, por tanto, desempeña un papel mucho más activo que el que juega en otros métodos de enseñanza más tradicionales, y con ello se multiplica su nivel de implicación y motivación, y se potencia un aprendizaje mucho más autónomo y responsable. 

Tal y como apunta Leyla Angélica Sandoval Hamón, de la Universidad Autónoma de Madrid, este tipo de metodología alienta a los estudiantes a desarrollar habilidades nuevas: 

  • Desarrollo del Pensamiento crítico y práctico 
  • Análisis y resolución de problemas 
  • Trabajo en equipo y productividad 
  • Habilidades de comunicación 
  • Gestión del tiempo 
  • Construir su aprendizaje basado en teorías y problemas de las organizaciones contemporáneas 

Aplicación del ABP al entorno profesional

El aprendizaje basado en problemas potencia las estrategias de resolución y la toma de decisiones, individuales y grupales, fortalece las habilidades de comunicación y argumentación de los participantes y crea conciencia del propio proceso de aprendizaje y de la mejora conseguida. 

Teniendo en cuenta todo esto, trasladar este tipo de aprendizaje al contexto profesional sólo puede reportar ventajas. En Ecoembes supone un importante pilar de aprendizaje y desarrollo de los profesionales. Nuestra fórmula para adaptar el ABP al entorno profesional es trabajar en proyectos reales con problemas reales a los que cada trabajador, independientemente de su categoría, debe dar solución. En este proceso el papel de los superiores es clave, ya que dejan vía libre para el autoaprendizaje y en lugar de alimentar el miedo al error, refuerzan el valor de la solución a la que llega el trabajador. 

Pequeños obstáculos del ABP 

No cabe duda de que el aprendizaje basado en problemas supera con creces los resultados de otros métodos de formación, pero para que tenga éxito hay que vencer algunos obstáculos. De entrada, hace falta que formadores y alumnos asuman sus nuevos roles como guía e investigadores, respectivamente. Para aquellos criados en otro tipo de enseñanza no siempre es sencillo asumir que no se les va a proporcionar de entrada toda la información, sino que va a tener que buscarla por su cuenta, pero es cierto que cuando lo aplicamos en contextos profesionales existe ya una base de independencia que permite una mejor adaptación. 

Otra de las diferencias que hay que tener en cuenta es que requiere más tiempo que dar una charla o una formación al uso: la preparación del problema por parte del instructor; la organización por parte de la empresa; la búsqueda de información y extracción de conclusiones por parte de los estudiantes y la evaluación final, (que no se centra solamente en la respuesta aportada sino en el proceso que se haya seguido para obtenerla), suponen una gran inversión de tiempo pero siempre hay que tener en cuenta que los beneficios van más allá que la mera resolución del problema, y aplicar este tipo de aprendizaje tendrá la capacidad de transformar la organización profundamente. 

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