Causas del bajo rendimiento laboral

bajo rendimiento laboral

Buena parte de las personas que sufren desmotivación laboral no son plenamente conscientes de que lo padecen. Una de las causas es porque subestimamos las consecuencias en las que puede derivar tal situación: desde malestar en nuestra vida personal hasta problemas graves como la depresión, pasando por un alto nivel de estrés.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que hasta un 75% de los empleados ha experimentado, están experimentando o van a experimentar en algún momento de su vida estrés, el cual será una de las causas del bajo rendimiento laboral.

Hasta en un 40% puede verse reducida nuestra productividad cuando no nos sentimos a gusto en nuestro puesto de trabajo. Lo manifestamos a través de mal humor, ansiedad, dolores de cabeza o estomacales, insomnio, etc.  Una mala señal es que cada domingo por la tarde se nos haga un mundo simplemente por pensar en la semana que nos espera trabajando.

Identificando el bajo rendimiento laboral

Para saber si un trabajador tiene un bajo rendimiento laboral primero hemos de haber llevado un control de su productividad para tener datos objetivos con los que comparar. El trabajador debe estar informado de que se está realizando este control.

La productividad de un trabajador se mide de varias formas:

  • Según el puesto de trabajo que desempeñe medir los resultados de su función o su producción
  • Establecimiento de unos objetivos medibles realistas y alcanzables, esto permitirá saber si el nivel de productividad y motivación ha cambiado.
  • Controles de calidad, mediante por ejemplo, entrevistas con los clientes.

Solamente con datos objetivos podremos saber primero si hay una bajada de productividad que luego tal vez podamos achacar a un bajo rendimiento laboral.

5 causas del bajo rendimiento en el trabajo

Falta de motivación

Las razones por las cuales generalmente sentimos desmotivación suelen deberse a cuestiones externas a la empresa, o bien porque no sentimos que nuestro trabajo y logros están siendo valorados. En casos extremos, incluso es posible sufrir el síndrome del burnout o del trabajador quemado. Entonces, es aconsejable ponerse en manos de profesionales para que la situación no vaya a peor.

“El burnout laboral, también denominado síndrome del quemado o síndrome de quemarse en el trabajo, es un trastorno emocional de creación reciente que está vinculado con el ámbito laboral, el estrés causado por el trabajo y el estilo de vida del empleado. Este síndrome puede tener consecuencias muy graves, tanto a nivel físico como psicológico.

Los síntomas más comunes son depresión y ansiedad, motivos de la gran mayoría de las bajas laborales.”

Clima laboral incómodo

Puede deberse tanto a factores ambientales e higiénicos (el ruido, la temperatura, la decoración, la iluminación o la calidad del aire, entre otros), pueden ser factores clave y una de las causas de bajo rendimiento laboral, como al ambiente laboral que se respira entre compañeros e incluso jefes. La desconfianza entre personas del equipo o con mandos superiores es un gran problema pues implica perder el respeto hacia ellos. Por eso, la comunicación siempre es un aliado para solucionar problemas o desencuentros que, inevitablemente, sucederán un día u otro.

Insatisfacción laboral

El salario, las políticas de empresa, las escasas o nulas posibilidades de desarrollo, la falta de flexibilidad o los horarios y jornadas interminables serían ejemplos de insatisfacción en el trabajo que afectan al rendimiento. Actualmente, uno de los aspectos que más se tiene en cuenta a la hora de valorar positivamente un puesto de trabajo es el salario emocional y, en concreto, la conciliación laboral.

Distracciones

Bien sea el teléfono con llamadas, notificaciones o redes sociales, las constantes y eternas reuniones que son prescindibles o las búsquedas en internet. Todo eso son cosas que, sin darnos cuenta, nos roban una enorme cantidad de tiempo todos los días de nuestras vidas.

Circunstancias personales

Partimos de la base de que todas las personas somos perfectamente capaces de desempeñar una amplia variedad de trabajos. Incluso aquellas que, por inseguridades piensan lo contrario. Pero, también hay que tener en cuenta que la edad, la experiencia, el nivel de estudios, la preparación y hasta la actitud son factores que influyen. Por ello, es imprescindible aceptar responsabilidades que somos capaces de asumir para no agobiarnos.

Como cabe suponer, el bajo rendimiento laboral tiene nefastas consecuencias. No es raro que llegue a provocar el despido. No sería reprochable, desde luego. El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 54.2 e), recoge que:

 “la disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado”

es motivo de despido. La realidad es que muchas empresas utilizan ese pretexto para desvincular a un trabajador de su organización. Sin embargo, haciendo un ejercicio de honestidad nos daremos cuenta de que, en esos casos, normalmente el problema no suele ser únicamente del empleado, sino de la empresa también. Contar con una buena política de personas y un buen clima laboral nos ayudará a gestionar exitosamente este tipo de casos y, en consecuencia, contar con personas más competitivas y motivadas sin tener que recurrir al relevo.

Volver a las noticias
Categorías
Volver a las noticias
Otras noticias relacionadas

Preselección de candidatos

Leer más

Nueva ley de control de horas trabajadas

Leer más

Aprendizaje social en las organizaciones

Leer más
Volver arriba