¿Sabes desconectar del trabajo o eres un trabajólico?

desconectar del trabajo

En estos tiempos hiperconectados, en que el teléfono móvil se ha convertido casi en una extensión de nuestro cuerpo —hay quien ya llama a los humanos cíborgs por este motivo— y en que tenemos acceso a internet las veinticuatro horas del día, puede resultar complicado desconectar del trabajo y trazar una línea entre las horas laborales y las de ocio y descanso. Hoy desde Ecoembes vamos a hablar de cómo podemos desconectar del trabajo y así tener una mejor calidad de vida.

Sobre todo, cuando se está especialmente motivado con los proyectos laborales, es difícil no dejarse seducir por los correos que continúan irrumpiendo en la bandeja de entrada, sin atender al horario laboral. Nos parece que, con tal de asegurarnos de que todo el esfuerzo invertido en la oficina no ha sido en vano, es necesario dedicar al trabajo unas horas extra que, en el caso más extremo, jamás terminan.

Sin embargo, al contrario de lo que se suele intuir, esa actitud de “trabajólico/a” (como se ha terminado traduciendo del término inglés “workaholic”) puede resultar contraproducente para los resultados de la empresa y, lo que es peor, repercutir negativamente sobre la salud del o de la empleada.

Cardiopatías, trastornos digestivos, aumento de la tensión arterial, dolor de cabeza y trastornos músculo-esqueléticos son algunos de los efectos que, además del estrés, derivan de esta adicción al trabajo, según la OMS. Por ello es tan importante aprender a desconectar.

Ideas para la desconexión

Según los especialistas en recursos humanos, una de las claves principales es reconocer que trabajar fuera de la jornada laboral no sólo no hace al empleado más productivo sino que, al contrario, actuará en contra de su rendimiento. Por tanto, lo primero que debe hacer el trabajador es quitarse todo sentimiento de culpa por no llevarse el trabajo a casa: después de la jornada no debería haber ninguna obligación para con la actividad laboral.

Realiza actividades que te apasionen

Una vez superada esta barrera, los expertos recomiendan apuntarse a actividades que se disfruten especialmente, como cursos de cocina, de escritura creativa, de fotografía o de baile, entre muchas otras. Los deportes también pueden resultar de gran ayuda para desconectar, además de favorecer la salud de las personas y contribuir por tanto a su bienestar.

Busca un lugar para pensar

Y, si al terminar de trabajar está uno demasiado cansado como para realizar cualquier otra actividad, otro consejo es, nada más llegar a casa, buscar un lugar cómodo y respirar profundamente, imaginarse en un lugar agradable, practicar meditación o simplemente escuchar música placentera.

Mantén una vida social activa

Mantener una vida social activa fuera del trabajo también es crucial para relajarse y centrarse en aspectos cotidianos que son tanto o más importantes que la productividad laboral, como son las amistades, la pareja o la familia.

Viaja

Del mismo modo, los viajes son muy útiles para cambiar el chip y desanclarse del despacho. Según los expertos, sólo el hecho de planear los itinerarios puede ayudar a desconectar casi tanto como los viajes en sí. Para ello, usar mapas, guías o libros sobre los lugares que nos son de interés por lo general van a tener un efecto más positivo que una pantalla de ordenador, sobre todo si venimos de pasar ocho horas delante de otra igual.

Apaga los dispositivos móviles

Las redes sociales, en este sentido, suelen ser un error si nuestra intención es estar menos estresados, ya que las notificaciones constantes, la luz de la pantalla y la dependencia que pueden generar los teléfonos móviles no contribuye a que nos sintamos más a gusto sino que, al menos en la mayoría de casos, lo que sucede es más bien lo contrario. Para superar el reto de no dejarnos llevar por la dependencia de los móviles, una buena idea es desactivar las notificaciones —sí, también las de los emails— para que, de esta forma, sólo veamos que nos han hablado o que han interactuado con nuestros perfiles en redes sociales cuando nosotros, de forma deliberada, queramos dedicarles ese tiempo.

Desarrolla tu creatividad

Por último, dejar volar nuestra creatividad mediante la pintura, el baile o la cocina es una táctica ideal para alcanzar el objetivo que perseguimos, pero también lo es dejarnos impresionar por la creación ajena y apreciar el cine, los conciertos o las exposiciones de arte.

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