Transformar las conductas discriminatorias mediante acciones positivas 

Discriminación positiva

Pese a lo evolucionadas que están nuestras sociedades, la discriminación sigue siendo un obstáculo con el que tenemos que luchar si queremos desarrollar un modelo realmente igualitario y diverso. La discriminación puede darse por multitud de causas: raza, género, cultura, edad, diferentes capacidades… Pero siempre sigue una misma fórmula: apartar a quienes son diferentes a la mayoría. Aunque a priori la víctima es la persona que resulta discriminada, en ese proceso perdemos todos: talento, creatividad, flexibilidad, diversidad de puntos de vista… Con el objetivo de ofrecer un contrapunto a la discriminación surge la denominada discriminación positiva. 

¿Qué es la discriminación positiva? 

El concepto de “discriminación positiva” es una traducción de affirmative actions, que surge en EEUU a partir de 1865. Tras la abolición de la esclavitud, las familias en las que todos sus miembros habían sido sometidos a la esclavitud, no tenían recursos para mantenerse, por lo que se planteó dividir la tierra y los bienes para proporcionarles la base con la que empezar a subsistir libremente. Aunque estas medidas nunca se pusieron en marcha, a mediados del siglo pasado el Movimiento por los Derechos Civiles volvió a recuperar el concepto. 

Hoy en día, entendemos la discriminación positiva como aquellas acciones positivas que, aunque a priori puede parecer que plantean un trato privilegiado y con ciertos tintes discriminatorios (no son accesibles a todos por igual, sino a los grupos que sufren trato discriminatorio), lo cierto es que tienen el objetivo de eliminar o reducir las desigualdades que existen en un determinado contexto y promover la igualdad de oportunidades. 

La discriminación positiva puede darse a muy diferentes niveles: puede aplicar a medidas dentro de una organización o a leyes establecidas por parte del gobierno. Por otra parte, se puede llevar a cabo a través de muy diferentes herramientas, desde leyes que determinen un marco específico de actuación, a incentivos económicos (bonificaciones, subvenciones, incentivos fiscales), que tratan de facilitar el acceso a ciertas oportunidades estimulando una determinada conducta. 

¿Cómo funciona la discriminación positiva? 

La discriminación positiva nos ofrece una herramienta con verdadera capacidad de transformación. A través de medidas planteadas de manera artificial es posible lograr una representación de la sociedad en la que queremos vivir. Dichas medidas lo que hacen es frenar en seco una situación de injusticia para tratar de equilibrar la balanza. Lo que en etapas iniciales funciona como una imposición tiene como objetivo que la evidencia vaya corrigiendo gradualmente esa tendencia discriminatoria, ya que gracias a la aparición de nuevos referentes es posible reinterpretar el entorno. 

Un ejemplo muy sencillo lo encontramos con la discriminación positiva por cuestión de género. El papel de la mujer en la sociedad se ha ido transformando en cuestión de décadas, y aunque aún estamos lejos de poder hablar de igualdad, es evidente que las medidas de discriminación positiva han jugado y juegan un papel estimulador en este proceso. 

Ventajas y desventajas de la discriminación positiva 

La discriminación positiva es una medida que cuenta con detractores. Quienes la rechazan encuentran en ella una forma de destrucción de la meritocracia mediante la discriminación inversa. Por otro lado, no creen en su efectividad en cuanto a la relación diversidad-integración, ya que aunque la primera puede forzarse, la segunda no es tan fácilmente controlable, y plantean que de hecho puede contribuir a generar mayor rivalidad hacia los colectivos beneficiados por estas medidas. 

Lo cierto es que las medidas de discriminación positiva no tratan de discriminar, sino de paliar la discriminación analizando las circunstancias de minorías y grupos tradicionalmente oprimidos, y ofreciéndoles ciertas facilidades para que puedan tener las mismas oportunidades y derechos que el resto de los ciudadanos. A través de ellas es posible lograr varios objetivos: 

  • Igualdad de oportunidades. El objetivo es que rasgos como el género, la raza, el origen socioeconómico… no supongan un obstáculo en el desarrollo de una persona. 
  • Equilibrar sociedades. La discriminación positiva no puede definirse como justicia, ya que lo que hace es inclinar la balanza hacia el lado desfavorecido, pero lo cierto es que este balanceo lo que trata es de llegar a un equilibrio. 
  • Eliminar prejuicios. Hace 60 años una mujer en puestos de dirección era impensable, igual que un presidente negro en EEUU o un actor con parálisis cerebral. Probablemente existían personas capaces de estas y otras hazañas, pero los prejuicios impedían su pleno desarrollo. 
  • Sociedades diversas. La discriminación positiva nos ayuda a dar voz e integrar a todos los niveles a personas que de otro modo quedarían excluidas determinados ámbitos, la consecuencia de esto es que formamos sociedades más diversas y tolerantes, y por tanto más cohesionadas y saludables. 

La importancia de las leyes 

Sin lugar a dudas, los principales dinamizadores en materia de discriminación positiva son las leyes. En el caso de España tanto las medidas establecidas por la Unión Europea como las del gobierno de nuestro país, cuya constitución establece el principio de igualdad y no discriminación como pilar fundamental, terminan por definir un entorno en el que se van diluyendo desigualdades gracias a acciones concretas como: 

  • Becas estudiantiles, para ciertos grupos sociales. 
  • Reserva de un porcentaje de los puestos de trabajo en el sector público para personas con discapacidad o en riesgo de exclusión. 
  • Bonificaciones para las empresas que contraten a personas con discapacidad. 
  • Plazas escolares reservadas para niños con determinada situación económica y social. 
  • Exoneración de impuestos para sectores económicamente desfavorecidos. 
  • Medidas de conciliación para padres y madres. En Ecoembes, contamos con este tipo de medidas que no solo no suponen conflicto entre los empleados, sino que contribuyen a mejorar el bienestar de los trabajadores y por tanto el ambiente de trabajo. 
  • Cuotas de genero para empresas y listas electorales. 
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