4 Ejercicios para mejorar las habilidades sociales

Ejercicios para mejorar las habilidades sociales

Los expertos en recursos humanos y las personas encargadas de la contratación de nuevos empleados tienen muy en cuenta las habilidades sociales y las capacidades que a menudo pasamos por alto (o no ponemos tanto empeño en resaltar). Se trata de las denominadas “soft skills”: aquellas competencias definidas por nuestro comportamiento según nuestra forma de entender los diversos códigos sociales, y según nuestras actitudes y expresiones en la sociedad.

Qué son las habilidades sociales

La integración social de cada uno depende en buena medida de estas habilidades, que son cruciales no sólo para el bienestar personal sino también para un clima laboral favorable, la calidad del trabajo y una agilidad en la resolución de conflictos.  Pero no todo el mundo tiene buenas habilidades sociales de manera natural. Hay personas que necesitan pararse a analizar las propias y trabajar en ellas.

Estas son tres actividades o ejercicios que recomiendan algunos especialistas para potenciar las soft skills:

Desarrollar las habilidades comunicativas

Un ejercicio que puede ser útil en grupos o de forma individual consiste en que cada equipo o individuo debe valorar cómo respondería a una situación concreta que le es dada.

Ejemplo: “vas con una amiga al cine y no para de hablar… ¿de qué manera le comunicas cómo te sientes?”) de acuerdo a los tres estilos comunicativos (asertivo, pasivo y agresivo) previamente explicados por un asesor o instructor. Una vez se haya contestado e incluso escenificado cada caso, los grupos deberán analizar las consecuencias que sus distintas expresiones puedan acarrear en la otra persona. El objetivo de la actividad es reflexionar sobre qué estilo de comunicación interpersonal puede ser más eficaz en relación al bienestar personal. Una persona que es capaz de expresar sus necesidades y opiniones respetando los demás tendrá mejor autoestima y mejorará sus relaciones con los demás.

Practicar la escucha activa.

Escucha requiere atención y autodisciplina. Necesitamos escuchar para sentir empatía con el otro, para entender instrucciones, mostrar respeto por la persona con la que conversamos. Existen formas de mantener centrada nuestra atención en la conversación, como hacer alusiones a algo que la otra persona ya ha comentado, así como formular preguntas de vez en cuando para ampliar la información que tenemos. Todo ello evitando interrumpir.

Role playing o interpretación de papeles.

Ponerse en el lugar del otro dada una situación tensa o de conflicto no siempre es fácil. Sobre todo si las habilidades sociales no son un punto fuerte. Hacer una escenificación con un intercambio de roles o adoptando la postura de un perfil diferente al nuestro puede potenciar la empatía y ayudarnos a entender todas las partes implicadas en un caso que o bien ya se ha dado o se puede dar en un futuro. Así, no sólo entenderemos más fácilmente las reacciones ajenas sino que podremos anticiparnos a cómo responderíamos nosotros mismos en un futuro y evitar reacciones indeseadas.

      Aprende a desaprender

No des por hecho todo lo que sabes, a veces es el momento de ponerse en el punto de partida cero y volver a aprender con la mente abierta a diferentes soluciones

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