Resiliencia organizacional

Deficinión de resiliencia organizacional

La resiliencia organizacional es la capacidad de una organización para adaptarse a los cambios. No depende exclusivamente de la dirección ni de los empleados si no de que exista un verdadero vínculo entre ambas partes basado en la confianza y la comunicación que les lleve a sentirse comprometidos con la organización y, por lo tanto, motivados para sacarle adelante ante cualquier cambio que se pueda presentar.

Si bien la acción de enfrentar el cambio no es estable si no que surge con el cambio la cultura necesaria para que una organización sea resiliente sí se construye con el tiempo y se basa en lo que se denomina ‘Modelo de acción resiliente’ (MAR).

Este concepto se explica como el cuidado interno, personal e interpersonal. Dicho de otra manera, la organización se ‘autocuida’: todos los que la forman cuidan a la organización y a sus miembros. Es decir, se cuida el clima laboral, las tradiciones, la infraestructura, los procesos de aprendizaje, el cuidado de la infraestructura de la organización o sus políticas y valores, etc.

Beneficios de la aplicación de la resiliencia en las empresas

Esta cultura del cuidado interno tiene en sí misma beneficios para la organización. Al incentivar el intercambio de conocimiento fomenta el crecimiento intelectual. También mejora el clima laboral y la colaboración entre las distintas áreas porque los profesionales reconocen su interdependencia.

En la actualidad las transformaciones se suceden continuamente, no sólo en el ámbito tecnológico o digital. Tal es así, que los expertos recomiendan a las compañías elaborar planes de gestión del cambio para poder adaptarse mejor a estos desafíos. En un mundo cada vez más cambiante como el actual las organizaciones tienen que estar preparadas para generar oportunidades a partir de ellos.

En cualquier caso, “reestructurar los planes oportunamente es la clave para que la organización tenga la capacidad de responder a eventos emergentes”, afirma PWC en la ‘Encuesta sobre Resiliencia Organizacional y Gestión de Riegos 2018’ que elaboró para algunos países de América Latina.

De igual manera, para adaptarse a los cambios, además de está cultura del cuidado interno, las organizaciones deben cultivar dos habilidades: la flexibilidad y la agilidad. Es lo que se ha dado en llamar también organizaciones líquidas’, por la capacidad de este estado de la materia para adaptarse a cualquier tipo de continente y cambiar de uno a otro con la mayor facilidad. Se relacionan también este tipo de organizaciones con el elemento agua porque la transparencia es una condición indispensable para mantener el vínculo de los colaboradores con la compañía a través de su compromiso.

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