Comunicación no verbal, hablar a través de nuestro cuerpo

A día de hoy, existen aproximadamente 7.000 idiomas distintos en el mundo, lo cual puede llevarnos a pensar que, en ocasiones, la comunicación entre personas de diferentes nacionalidades se complica. Sin embargo, algunas lenguas como el español – segunda lengua más hablada con estatus de ‘idioma oficial’– pueden salvarnos, a veces. El lenguaje corporal es uno de los tipos de comunicación clave para comunicar estados y actitudes. 

La comunicación verbal y no verbal ejemplos

Sin embargo, hay una lengua que no figura entre estas cifras, pero que casualmente es común a todas las nacionalidades: la comunicación no verbal o lenguaje gestual. Entendemos por comunicación no verbal el conjunto de procesos comunicativos en los que interviene nuestro cuerpo, y no las palabras, a través de miradas, gestos, posturas y hasta silencios. En muchas situaciones, esta comunicación es difícil de controlar, por lo que existen momentos en los que no hay encaje entre lo que se dice y el cómo se dice. Esto, en la esfera laboral, puede jugarnos una mala pasada.

Aaron Gardner, Director de la Emotional Intelligence Academy y miembro del “Paul Ekman Group”, señalaba que existe una fórmula denominada 55/38/7 que nos facilita la visión del peso tan potente que ostenta la comunicación no verbal en cualquier flujo de comunicación. 

Fórmula 55/38/7 

Gardner dice que el 55% de nuestra comunicación se realiza a través del cuerpo, el 38% es a través del tono de la voz y que solamente el 7% es contenido verbal. A pesar de que dichos porcentajes hayan sido extraídos de un experimento concreto y, en consecuencia, no se podrían extrapolar, no cabe duda de que el lenguaje no verbal es muy significativo.

Para poder desarrollar la comunicación no verbal, y convertirla en una “skill” a nuestro favor y que no sea un elemento que puede volverse en nuestra contra, es necesario conocer qué elementos la componen, con el fin de poner el foco en cada elemento y desarrollarlo, porque sí, la comunicación no verbal se trabaja y se potencia. Para meternos más en materia, vemos los 3 tipos de comunicación no verbal que existen: la kinésica, la proxémica y la paralingüística.

La importancia de la comunicación no verbal

Existen muchos tipos de comunicación no verbal y gestual. La kinésica corresponde a los gestos y miradas, es decir, el simple hecho de levantar las cejas, respirar aceleradamente o guiñar. La proxémica por su parte, se refiere a la distancia guardada entre dos personas. De hecho, el antropólogo estadounidense Edward T. Hall definió 4 tipos de distancias interpersonales: 

La distancia correcta para hablar con las personas

  • distancia íntima: 0 a 60 centímetros
  • distancia personal: 60 a 120 centímetros
  • distancia social: 120 a 300 centímetros
  • distancia pública: más de 300 centímetros

Y por último mencionamos la paralingüística, que se compone de signos orales, auditivos, táctiles y visuales como el llanto, un bostezo o el énfasis que ponemos en un discurso.

Dentro de este complejo sistema, debemos tener en cuenta también que no solo el lenguaje corporal sino la apariencia personal desempeña un papel importante en la impresión que los demás se forman de nosotros. No se trata de vestir “de marca”, pero sí de mostrarse tal y como nos gustaría que nos decodificaran.

«Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice», decía Peter Drucker. Esta frase podría ser una buena palanca para entender la importancia de este tipo de comunicación en cualquier entorno. Asimilamos que entendemos a través de lo que decimos, pero en muchos momentos no nos damos cuenta que sin lo que acompaña a las palabras no contextualizaríamos las mismas. Como tal, la comunicación no verbal termina por completar la información en la transmisión del mensaje, que sólo con palabras se nos escapa. s vital saber gestionar y controlar aspectos como la mirada, las actitudes, la postura o la expresión facial, entre otros, para salir victoriosos de cualquier situación.

Gran parte de los profesionales a los que uno o una se enfrenta en un proceso de selección en recursos humanos o en el ámbito de la empresa, o en general a lo largo de la carrera profesional, indican que lo primero que les entra por los ojos, la primera impresión, se compone en gran medida de estos elementos no verbales que visualmente tienen un alto impacto: postura corporal, mirada, sonrisa, etc. Comenzar por cuidar estos aspectos puede darnos valor añadido a nuestra propia “marca”.

Si bien hemos girado sobre el “escuchar” lo que no se dice, no se nos puede escapar la apreciación desde la postura opuesta, y es que, a día de hoy, es igualmente necesario en el receptor saber “leer” aquello que no se dice. En otras palabras, interpretar la comunicación no verbal es el eslabón final que permite dotarla de la importancia y sentido que de verdad posee.

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