Preparar una entrevista de trabajo semiestructurada

entrevista de trabajo semiestructurada

La alta competitividad que encontramos a día de hoy en la mayoría de sectores hace que las entrevistas de trabajo se conviertan en procesos exigentes en los que no solo se evalúa nuestra valía profesional, sino nuestra trayectoria, aspectos psicológicos, de nuestra personalidad… 

Es natural que el hecho de superar una entrevista de trabajo con éxito pueda generar estrés y preocupación, pero la clave para salir airoso es conocer bien el proceso que vamos a enfrentar y confiar en nuestras capacidades. Hoy te contaremos cómo preparar una entrevista de trabajo semiestructurada.

Tipos de entrevista 

Si atendemos a aspectos puramente formales podemos diferenciar tres tipos de entrevista de empleo:  

  • Estructuradas: como su propio nombre indica, este tipo de entrevista sigue una estructura rígida cuyo objetivo es obtener una serie de datos concretos acerca del entrevistado, su perfil y trayectoria profesional. Las preguntas que se realizarán durante la entrevista se definen previamente (pueden ser tanto abiertas como cerradas), y permiten seguir un esquema común con todos los entrevistados, de manera que durante la toma de decisiones es más fácil realizar comparaciones y extraer conclusiones.  
  • No estructuradas: también se conocen como entrevistas en profundidad. Se plantean como una conversación en la que el entrevistador tiene como objetivo extraer una serie de datos del candidato. En ese sentido su habilidad para manejar la conversación es esencial. La principal característica de este tipo de entrevista es que el vínculo que surge entre el entrevistador y el entrevistado y el ambiente distendido permiten extraer información muy veraz. 
  • Semiestructuradas: también conocidas como mixtas, están a caballo entre las dos anteriores y son el modelo más utilizado en procesos de selección. Este tipo de entrevista parte de preguntas previamente establecidas (que servirán para comparar a los candidatos), combinadas con otras espontáneas (cuyo objetivo es indagar en habilidades y competencias de cada entrevistado). Habitualmente se plantean por parte de los equipos de recursos humanos como una conversación estructurada.  

Ventajas y desventajas de las entrevistas semiestructuradas 

La principal ventaja de la entrevista de trabajo semiestructurada es que combinan la organización y objetividad de la entrevista estructurada, con la flexibilidad y oportunidad de profundización que proporcionan las entrevistas no estructuradas. El entrevistado extrae la información que necesita y la que poco a poco va encontrando en el proceso de la entrevista.  

La principal desventaja de este tipo de entrevista es que puede prolongarse mucho en los procesos más exhaustivos, lo que puede resultar agotador para el entrevistado. Por otro lado, será la pericia del entrevistador lo que determine la calidad de la información obtenida en las preguntas no preparadas. 

A la hora de realizar el proceso de selección es importante tener en cuenta que en este tipo de entrevista se obtiene información que facilita la comparación de candidatos y otra que, al ser fruto de la conversación, no permite hacer comparaciones entre unos perfiles y otros y no es del todo objetiva, pero al mismo tiempo ofrece un perfil más detallado de los entrevistados. 

Cómo enfrentar una entrevista de trabajo semiestructurada 

Partimos de la base de que en una entrevista semiestructurada conviven preguntas que tienen una respuesta correcta con otras abiertas que simplemente tratan de conocer un poco mejor al entrevistado.  

El punto de partida es mantenerse lo más relajado posible y tratar de ser natural y sincero, con este planteamiento tan sencillo tendremos mucho ganado. Además, es recomendable mantener un discurso ordenado (especialmente en lo referente a nuestra cronología profesional), responder pausadamente (siempre será mejor pensar un poco la respuesta que contestar cualquier cosa de manera impulsiva) y controlar la información que vamos dando (es decir, contestar sólo a lo que nos preguntan, de esta manera evitaremos posibles errores o saturar con información que el entrevistador no necesita y que entorpece el curso de la entrevista). 

Ejemplo de entrevista semiestructurada 

En este tipo de entrevista podemos encontrar preguntas de lo más variado. A continuación, contemplamos algunas de las preguntas que podrían darse. 

Preguntas preparadas: permiten obtener datos muy concretos que después facilitarán el análisis de los diferentes candidatos atendiendo a criterios comunes.  

  • ¿Qué formación académica tienes? 
  • ¿Cuántos años tienes de experiencia? 
  • ¿Por qué dejaste tu último trabajo? 
  • ¿Qué labores desempeñabas en tu anterior puesto? 
  • ¿Por qué consideras que eres el perfil adecuado para este puesto? 
  • ¿Puedes trabajar bajo presión? 
  • ¿Podrías decirme tres virtudes y tres defectos tuyos? 
  • ¿Dónde te ves dentro de 3 años? 
  • ¿Qué aprendiste de los errores en tus trabajos anteriores? 
  • ¿Conoces esta empresa? ¿Qué podrías decirme de la labor que estamos realizando actualmente? 

Preguntas espontáneas: lo normal es que estas preguntas surjan a raíz de las respuestas que el entrevistado ha ido dando a las preguntas anteriores, pero normalmente tiene como objetivo indagar acerca de: 

  • Experiencias personales en otros empleos 
  • Alineación con la filosofía de la empresa 
  • Ética en el trabajo 
  • Valores del candidato 

En este tipo de preguntas, dado que el entrevistador aborda un tono conversacional, es posible extraer información del entrevistado que va más allá del plano profesional: cómo se expresa, su naturalidad, detalles de sus experiencias profesionales… La respuesta que el candidato de a cualquiera de las preguntas preparadas puede convertirse en un hilo del que el entrevistador puede tirar para extraer información adicional. Por ejemplo, ante la pregunta “¿Por qué dejaste tu último trabajo?”, la respuesta del candidato puede referirse a la búsqueda de nuevos retos. En tal caso el entrevistador puede, por ejemplo, indagar en las motivaciones que llevan al candidato a escoger nuevos retos frente a estabilidad, para ir definiendo un mapa de su personalidad. 

A la hora de enfrentar una entrevista semiestructurada tendremos en cuenta que el entrevistador simplemente trata de descubrir nuestro perfil de la manera más completa posible para discernir si encaja o no con el puesto. Situarnos en esta perspectiva, en la que no tenemos que “hacerlo bien”, sino darnos a conocer, nos liberará de la presión que habitualmente conllevan estos procesos y contribuirá a que los resultados sean los mejores. 

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